En un escenario regional marcado por la resistencia contra el enclave sionista y la bota militar de Washington, la República Islámica de Irán ha decidido dar un paso al frente en su estrategia de defensa. Según informes recientes difundidos por la cadena Al-Arabiya, citando fuentes del Pentágono, Teherán ha reanudado el desarrollo de su programa de misiles balísticos de largo alcance. Paralelamente, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha intensificado el suministro logístico a través de rutas terrestres y marítimas hacia el Líbano, Irak y Yemen.
Desde Diario La Izquierda, analizamos este movimiento no como una «amenaza a la paz» —retórica vacía de la Casa Blanca—, sino como el ejercicio del derecho inalienable de las naciones a la autodefensa estratégica frente a la hegemonía unipolar.
El derecho a los «fusiles»: Una necesidad histórica
Para comprender el rearme iraní, debemos volver a la máxima de Mao Tse-tung: «El poder político nace del fusil». En un orden mundial donde el imperialismo norteamericano solo reconoce la diplomacia de las cañoneras y las sanciones económicas criminales, la soberanía de una nación se mide por su capacidad de disuadir la agresión externa.
Irán, asediado por décadas de bloqueo y rodeado de bases militares estadounidenses, entiende que su supervivencia depende de su desarrollo tecnológico militar. El misil balístico de largo alcance es, en términos materialistas, la herramienta dialéctica que equilibra la balanza de poder en el Golfo Pérsico. No es casualidad que Washington denuncie estos avances hoy; lo hace porque su capacidad de dictar condiciones en la región está erosionándose ante el avance de la multipolaridad.
El papel del CGRI y el apoyo a la resistencia regional
La transferencia de armas a grupos en Irak, Líbano y Yemen es calificada por Occidente como «exportación de terrorismo». Sin embargo, bajo el lente de Lenin y su análisis sobre el imperialismo, estas acciones representan la consolidación de un frente contra-hegemónico.
El CGRI no actúa en el vacío. Su apoyo a las milicias iraquíes, a Hezbollah en el Líbano y a los hutíes en Yemen constituye lo que hoy conocemos como el Eje de la Resistencia.
- En Yemen: El apoyo técnico ha permitido a un pueblo empobrecido desafiar el bloqueo naval imperialista en el Mar Rojo.
- En Líbano e Irak: Las armas iraníes sirven de escudo contra las incursiones expansionistas del Estado de Israel, el «perro guardián» del capital financiero en la región.
Como señaló Iosif Stalin en El marxismo y la cuestión nacional, el apoyo a los movimientos nacionales contra el imperialismo tiene un carácter objetivamente revolucionario, incluso si los regímenes que los impulsan no son de carácter proletario. La lucha de Irán contra Estados Unidos debilita el eslabón de la cadena imperialista global, favoreciendo la causa de todos los pueblos oprimidos.
La hipocresía del «desarme» y el doble rasero de la ONU
Resulta cínico que las potencias nucleares de la OTAN, que hoy alimentan conflictos en Europa del Este y mantienen arsenales capaces de destruir el planeta, exijan «moderación» a Teherán. El desarrollo de misiles de largo alcance es la respuesta lógica a la ruptura unilateral de los acuerdos nucleares por parte de Washington en años anteriores.
Desde una perspectiva mariateguista, el problema del Medio Oriente no es religioso ni cultural, sino económico y político. Es la lucha entre el capital monopolista que busca el control total del petróleo y los pueblos que intentan decidir su propio destino. La «matria» —por usar un término en boga— de los pueblos del Medio Oriente está siendo defendida hoy con tecnología de punta y una voluntad de acero que el imperialismo no puede comprar.
Conclusión: ¿Hacia una guerra total?
La reanudación del programa de misiles y el fortalecimiento de los suministros marítimos y terrestres indican que Irán se está preparando para el peor de los escenarios bajo la administración Trump/Republicana en 2026. La «prioridad estratégica» de Teherán es clara: si el imperio golpea, la respuesta no será solo local, sino regional y masiva.
Desde Diario La Izquierda, denunciamos la escalada belicista de Washington. La verdadera amenaza para la humanidad no son los misiles de una nación que busca defenderse, sino el sistema capitalista-imperialista que necesita la guerra para sostener su tasa de ganancia.
¡Manos fuera de Irán! ¡Fuera el imperialismo de Medio Oriente! ¡Solidaridad con los pueblos en lucha!


