La geometría del despojo: 19 nuevos asentamientos de Israel y el tiro de gracia a la farsa de los «Dos Estados»

Mientras el mundo se distrae con la retórica diplomática de fin de año, el Estado de Israel ha oficializado una nueva fase de su proyecto de expansión colonial. La aprobación de 19 nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada no es solo una violación más del derecho internacional; es un acto de guerra demográfica y territorial. Esta decisión, que ha levantado tímidas «críticas» de la comunidad internacional, confirma lo que desde el marxismo venimos denunciando: la solución de dos Estados no es más que un cadáver insepulto utilizado por el imperialismo para gestionar la agonía de un pueblo mientras el capital sionista devora sus tierras.

Mariátegui y el «Problema de la Tierra» en Palestina

Para entender lo que sucede en Cisjordania en 2025, debemos remitirnos a los fundamentos de José Carlos Mariátegui en sus 7 Ensayos. El Amauta nos enseñó que el problema de la redención del oprimido es, fundamentalmente, el problema de la tierra.

En el Perú, el gamonalismo robaba tierras al indígena para sostener un sistema feudal-capitalista; en Palestina, el Estado de Israel actúa como el gran gamonal regional. Cada uno de los 19 nuevos asentamientos es un enclave que fractura la continuidad territorial, convirtiendo las ciudades palestinas en «bantustanes» o reservas de mano de obra barata y desposeída. La tierra no es solo espacio geográfico; es la base material de la existencia de la nación. Sin tierra, la soberanía es una abstracción vacía. El expansionismo israelí busca destruir la base material del Estado palestino para hacer que cualquier forma de independencia sea físicamente imposible.

Lenin: El asentamiento como puesto de avanzada imperialista

Desde la perspectiva de V.I. Lenin, el Estado de Israel cumple una función específica dentro de la fase superior del capitalismo. Los asentamientos no son «viviendas» para ciudadanos comunes, son infraestructuras de control imperialista.

El capital financiero internacional, con sede en Wall Street y la City de Londres, necesita a Israel como un portaaviones terrestre en el corazón de las rutas energéticas del mundo. Los 19 nuevos asentamientos funcionan como puestos de avanzada que garantizan el control de los acuíferos y las vías estratégicas en Cisjordania. La condena de la ONU o de la Unión Europea es puramente gestual: mientras critican los asentamientos con palabras, siguen financiando el complejo militar-industrial que los protege con hechos. Es la dialéctica de la hipocresía liberal.

La falacia de los «Dos Estados»

La prensa hegemónica lamenta que esta medida «pone en peligro la solución de dos Estados». Nosotros afirmamos: esa solución nació muerta. Fue el sedante ideológico de los Acuerdos de Oslo para desmovilizar la resistencia popular.

Como señalaba Mao Tse-tung, en una contradicción antagónica, no puede haber una solución de «mitad y mitad» que satisfaga al opresor y al oprimido. El avance de los 19 asentamientos demuestra que el objetivo final del sionismo es la anexión total (Eretz Israel), dejando para los palestinos solo la opción de la expulsión o la servidumbre.

Resistencia y solidaridad internacionalista

El rechazo internacional a esta medida no debe quedarse en el comunicado de cancillería. Como marxistas-leninistas, entendemos que la liberación de Palestina está ligada a la lucha contra el imperialismo global. Los mismos intereses que hoy cercan a Irán con sanciones y que desmantelan la justicia en el Perú para proteger a las élites, son los que permiten que las excavadoras israelíes derriben olivos centenarios en Cisjordania.

La historia nos enseña, desde Vietnam hasta Argelia, que ningún muro ni ningún asentamiento es eterno cuando choca con la voluntad organizada de un pueblo que reclama su derecho a la tierra. Los 19 asentamientos aprobados hoy son 19 razones más para fortalecer el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) y para exigir la ruptura de relaciones con el régimen de Apartheid.

Conclusión: El fin del engaño diplomático

El 2025 termina con una lección cruda: la diplomacia burguesa ha fracasado en Palestina porque nunca tuvo la intención de triunfar. La aprobación de estas colonias es el recordatorio de que bajo el capitalismo, el derecho a la propiedad del fuerte siempre se impone sobre el derecho a la vida del débil.

Desde Diario La Izquierda, reafirmamos nuestra solidaridad con la resistencia palestina. La única solución real no vendrá de los despachos de la ONU, sino de la caída del sistema imperialista que sostiene la ocupación.

¡Tierra y libertad para el pueblo palestino! ¡Abajo el Apartheid y el colonialismo!

Redacción Izquierda

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