Crónica de una miseria planificada: dos años de Milei y el despertar del león proletario

Al cumplirse exactamente dos años del asalto ultraliberal de la miseria al poder en Argentina, el experimento anarco-capitalista de Javier Milei ha demostrado ser la fórmula más brutal y concentrada de lucha de clases ejecutada desde arriba. La «libertad» que el gobierno ha blandido como estandarte ha sido, en la realidad objetiva, la libertad absoluta del capital para saquear, explotar y pauperizar a las masas trabajadoras. La propaganda oficial celebra un supuesto «orden» económico y un «déficit cero», pero esta estabilidad burguesa se edifica sobre un cementerio de salarios congelados, de empresas fundidas y de sueños populares aplastados.

La pauperización absoluta: El látigo de la clase dominante a la miseria

La gestión de Milei no es un error, es un programa. El modelo se sostiene sobre tres pilares fundamentales que Marx y Engels describieron lúcidamente en el Manifiesto Comunista: la constante revolución de las relaciones de producción para reducir el costo de la fuerza de trabajo y la concentración de la riqueza en la cúpula.

  1. Aplastamiento del Salario Real: A pesar de que la inflación mensual ha desacelerado (cerrando noviembre de 2025 en un 2,5% y acumulando un interanual cercano al 31,4%), esta «desinflación» se ha logrado mediante una recesión planificada que pulverizó el consumo interno y comprimió los salarios reales. Mientras los precios de los servicios públicos y los alimentos (los rubros que más castigan el bolsillo popular) han seguido subiendo sin subsidios, los convenios colectivos han quedado rezagados, traduciéndose en una transferencia masiva de ingresos de los trabajadores hacia el capital financiero.
  2. La Reforma Laboral de la Esclavitud: El andamiaje legal de la explotación se ha perfeccionado. Las bases de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, que habilita jornadas de hasta 12 horas a través de acuerdos internos, sustituye el derecho histórico a la indemnización por un fondo de cese y restringe el derecho a huelga en sectores estratégicos, son la formalización de la dictadura de la burguesía. Esta legislación no busca «modernizar», sino eliminar toda barrera legal que proteja al proletario, despojándolo de sus conquistas históricas.
  3. El Genocidio Social en Cifras: Los datos oficiales de pobreza son el mejor argumento contra la gestión. Aunque el gobierno intente manipular las canastas básicas, el último dato de pobreza infantil alcanza el 45,4% de las infancias en el primer semestre de 2025. El ajuste fiscal se ha cebado en los más vulnerables: el congelamiento de las jubilaciones y la parálisis de la obra pública han significado el desfinanciamiento de la vida popular para garantizar el «déficit cero». Este superávit no es virtud; es el resultado de una austeridad asesina, un crimen de lesa humanidad económica.

La semicolonia al servicio del imperialismo

Para el amauta José Carlos Mariátegui, el Estado en nuestras repúblicas es un órgano centralista que actúa como un simple yanacona (siervo) de los intereses externos. El gobierno de Milei encaja a la perfección en este marco.

El tan cacareado «déficit cero» tiene un solo y verdadero destinatario: el capital financiero imperialista. Cada peso ahorrado con el desmantelamiento de la salud y la educación pública, cada recorte a los subsidios al transporte, se dirige directamente a engrosar los pagos de una deuda externa ilegítima, gestionada por los fondos buitres de Wall Street. La política económica de Milei no es argentina, es el dictado del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del eje imperialista norteamericano, que busca asegurar la extracción de recursos estratégicos —como el litio y el gas de Vaca Muerta— sin ninguna traba regulatoria o sindical. El gobierno se comporta como un mero capataz de la metrópoli.

El reto de la vanguardia: Superar el «economismo» de Lenin

Ante el ataque sin cuartel, el pueblo trabajador ha respondido con movilizaciones masivas, paros sectoriales y una resistencia que se niega a morir. Sin embargo, la lucha se encuentra en una fase crítica.

Como advirtió Lenin en ¿Qué hacer?, la gran amenaza para el movimiento revolucionario es el «economismo»: la tendencia a limitar la lucha a reivindicaciones estrictamente económicas (salario, bono, aguinaldo) sin elevarla al nivel de la lucha política y revolucionaria. Los dirigentes de la CGT, al pactar treguas vergonzosas y al limitar las protestas a paros simbólicos, demuestran que siguen atrapados en una visión reformista que busca cogestionar la miseria, no derrocar el sistema de explotación.

La tarea de la vanguardia política y sindical es clara. Debe romper con la espontaneidad y con la ilusión del diálogo burgués, transformando el descontento popular en conciencia de clase organizada. La lucha no es contra un ministro o un DNU; la lucha es contra el Estado burgués en su totalidad. No se puede construir la comunidad nacional (Stalin) desintegrando a sus clases fundamentales en aras de la usura financiera.

La alternativa es Socialismo o Barbarie. En este segundo aniversario del gobierno ultrarreaccionario, la clase trabajadora argentina tiene la obligación histórica de tomar el mando de su destino y transformar la crisis en una oportunidad para la liberación definitiva. ¡Abajo el gobierno de la miseria planificada! ¡A construir la herramienta política para la toma del poder!

Redacción Izquierda

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