Dignidad contra xenofobia: Venezuela responde a la amenaza fascista de Kast y reactiva el «Plan Vuelta a la Patria»

La respuesta de sobre la dignidad de la República Bolivariana de Venezuela ante la victoria de la ultraderecha en Chile no se ha hecho esperar. Frente a las amenazas vertidas por el presidente electo José Antonio Kast —quien basó su campaña en la promesa de crear una «zanja» física y legal para la expulsión masiva de migrantes—, Caracas ha alzado la voz.

En un comunicado contundente emitido esta mañana por la Cancillería venezolana, el gobierno de Nicolás Maduro ha rechazado la «criminalización sistemática» de sus connacionales y ha anunciado una ampliación de emergencia del Plan Vuelta a la Patria. No estamos ante un conflicto diplomático ordinario; es el choque de dos modelos históricos: el humanismo socialista frente a la barbarie del descarte neoliberal.

El cinismo imperialista y la causa de la migración y la dignidad

Para entender la situación, debemos aplicar el análisis de Lenin sobre el imperialismo. La migración venezolana no es fruto del «fracaso del socialismo», como repite la prensa hegemónica, sino la consecuencia directa de una guerra económica asfixiante impuesta por Estados Unidos y sus satélites regionales.

Kast, actuando como el capataz del patio trasero norteamericano, pretende castigar a las víctimas del bloqueo económico que su propio sector ideológico promovió. La Cancillería venezolana ha sido clara: «Quienes pidieron sanciones y robaron nuestros activos en el extranjero (como Citgo y el oro en Londres) no tienen autoridad moral para quejarse de las consecuencias migratorias de sus actos». La burguesía chilena quiere mano de obra barata para sus cosechas, pero cuando esa fuerza de trabajo ya no es «útil» o reclama derechos, recurre al fascismo para desecharla.

Marx y el «ejército industrial de reserva»

La retórica de Kast, que promete deportaciones exprés y campos de detención fronterizos, obedece a la lógica descrita por Marx sobre el ejército industrial de reserva. El migrante es utilizado por el capital para bajar los salarios de los trabajadores locales (chilenos), rompiendo la unidad de clase. Una vez cumplida esa función, o cuando la crisis del sistema se agudiza, el migrante es convertido en el chivo expiatorio.

Venezuela ha respondido a esta deshumanización con política de Estado. Mientras Chile prepara aviones para deportaciones forzosas (violando derechos humanos elementales), Venezuela dispone su flota aérea estatal para el retorno voluntario y digno. Es la diferencia entre tratar a las personas como ganado o como sujetos de derecho.

Stalin y la fraternidad de los pueblos: La respuesta bolivariana

En contraposición al chovinismo reaccionario de Kast, la postura venezolana rescata los principios expuestos por Stalin en El marxismo y la cuestión nacional: la colaboración fraternal entre las naciones. El anuncio de fortalecer el Plan Vuelta a la Patria para 2026 busca repatriar a miles de venezolanos que hoy sufren la explotación y la xenofobia en el sur del continente.

El canciller venezolano ha denunciado que el plan de Kast vulnera el Derecho Internacional Humanitario y rompe con la tradición de asilo de la región. «No permitiremos que se agreda a ningún hijo de Bolívar», sentenció el comunicado. Esta postura soberana desenmascara la hipocresía de la OEA y de los organismos internacionales, que callan ante la promesa de violencia estatal del nuevo gobierno chileno.

Mariátegui: La unidad latinoamericana bajo ataque

La victoria de Kast y su confrontación inmediata con Venezuela no es un hecho aislado. Es parte de una estrategia para dinamitar la integración regional. Como advertía José Carlos Mariátegui, las burguesías nacionales son incapaces de unir al continente porque sus intereses están atados al capital extranjero. Kast prefiere ser un peón de la OTAN y de Washington antes que un hermano de sus vecinos.

La tensión diplomática que se avecina servirá de excusa para que el nuevo gobierno chileno militarice aún más sus fronteras y justifique un estado policial interno, persiguiendo no solo al migrante, sino al activista chileno que se solidarice con él.

Conclusión: Clase contra clase, nación contra imperio

Desde Diario La Izquierda, rechazamos la política de odio de José Antonio Kast. La clase trabajadora chilena no debe caer en la trampa de culpar al migrante venezolano por la falta de empleo o vivienda; el enemigo es la oligarquía que Kast representa.

Saludamos la dignidad del gobierno venezolano al no abandonar a su pueblo y ofrecer una vía de retorno segura frente a la barbarie. La historia pondrá a cada uno en su lugar: a los constructores de muros en el basurero de la historia, y a los defensores de la humanidad en la memoria de los pueblos libres.

Redacción Izquierda

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